sábado, 18 de octubre de 2008

Comentando a Thomas Eliot

Debo agradecer a mi querido amigo Juan Jiménez por permitirme conocer a este poeta y crítico literario inglés (nacido en los Estados Unidos en 1888). Revisando en su bien equipada biblioteca encontré la obra titulada: Criticar al Crítico. Básicamente el libro es una recopilación de ensayos acerca de la actividad de Eliot como crítico literario y observador de su época. Pues bien, hay algunas cosas demasiado buenas como para dejarlas pasar sin antes diseccionarlas. Me lanzo con esta:

"Encontré, claro está, afirmaciones con las que ya no estoy conforme (está refiriéndose al momento en que releyó sus ensayos pasados, muchos de ellos escritos unos buenos años atrás); opiniones que ahora sostengo con menos firmeza que cuando las expresé por primera vez o que mantengo ahora con importantes reservas; y manifestaciones que cuyo significado ya no entiendo..."

Aquí tenemos a un hombre perfectamente humano. ¿Qué quiero decir con eso? Bueno, este hombre cuyo aporte al intelecto y literatura son innegables, está reconociendo que su pensamiento es suceptible de cambio; que sus ideas no son del todo inconmovibles; y que siempre hay lugar para la duda acerca de nuestra "objetividad". Eso me parece muy humano, y bastante digno. No faltan por ahí personas con las cuales me he topado que suelen decir: "jamás me arrepiento de nada de lo que haya dicho" o algo como: "Así es como pienso y así moriré". Seguro que cualquiera de ellas podría aprender algo de Mr Eliot.

Cuán importante es tener reserva sobre nuestros pensamientos, opiniones, o posiciones. Y qué bueno es reconocer que lo que ayer nos afanó, hoy ni lo recordamos, o mejor aún, olvidamos el porqué de tanto afán. Creo que eso tiene que ver con la madurez y los años. Esa es la línea que distingue al apasionado, del sabio; al inexperto, del perito; al niño, del hombre .

Hasta el siguiente post!!

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